¿Sabías que...
Los humanos somos uno de los pocos mamíferos que no podemos fabricar nuestra propia vitamina C. Un perro produce entre 40 y 100 mg al día. Una cabra, 13.000 mg. Nosotros necesitamos comerla.
La gran mayoría de los mamíferos sintetizan vitamina C en el hígado mediante la enzima L-gulonolactona oxidasa. Los humanos, junto con otros primates, cobayas y algunos murciélagos, tienen el gen de esta enzima inactivo por una mutación ocurrida hace millones de años. Cuando teníamos acceso constante a frutas, no importaba. Luego llegaron los inviernos.
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Resumen para que luego te hagas el listo
La mutación ocurrió hace 61 millones de años. En ese contexto evolutivo era inofensiva. Dos millones de marineros europeos entre los siglos XV y XVIII pagaron las consecuencias.
Una cabra bajo estrés produce hasta 100.000 mg de vitamina C al día. La dosis diaria recomendada para humanos es 75 mg. La cabra fabrica mil veces lo que nosotros necesitamos y no puede comprarlo en el supermercado.
El gen GULO está en nuestro genoma, inactivo. Lo tenemos. Solo está roto. Los genetistas estudian si podría reactivarse. La vitamina C de síntesis propia sería el suplemento más eficiente de la historia.
Línea de tiempo
Una mutación en el gen GULO desactiva la síntesis de vitamina C en el linaje que llevará a los primates. En ese momento no importa: hay frutas en todas partes.
El escorbuto mata a marineros en viajes largos. Se estima que murieron más de 2 millones de marineros europeos por falta de vitamina C entre 1500 y 1800.
James Lind demuestra experimentalmente que los cítricos curan el escorbuto. Tarda 50 años en ser política oficial de la Royal Navy.
Charles King y Albert Szent-Györgyi identifican la vitamina C. Nobel de Medicina para Szent-Györgyi en 1937.
Un gen inactivo desde hace 61 millones de años hace que necesitemos comer naranja. Los perros, no.