¿Sabías que...
El rey Carlos II de España era tan consanguíneo que los análisis genéticos muestran una endogamia peor que la de un hijo entre hermanos.
La Casa de Austria española estuvo tan obsesionada con "la pureza de sangre" que se casaron entre primos, tíos y sobrinas durante generaciones. Carlos II no podía masticar bien, apenas podía hablar con claridad y murió a los 38 años sin descendencia. El precio de dos siglos de endogamia dinástica.
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Resumen para que luego te hagas el listo
El coeficiente de consanguinidad de Carlos II era 0,254. El de un hijo entre hermanos es 0,25. Los Habsburgo superaron matemáticamente el caso más extremo de endogamia posible.
Los médicos que lo autopsiaron describieron su corazón del tamaño de un grano de pimienta. La autopsia más macabra de la historia es la mejor documentación de lo que dos siglos de endogamia hacen a un organismo.
La muerte de Carlos II sin herederos desencadenó una guerra de 14 años que redibujó Europa. La consecuencia geopolítica de una política matrimonial equivocada se pagó durante décadas.
Línea de tiempo
Carlos I, primer rey Habsburgo de España, asume el trono. La estrategia matrimonial endogámica comienza.
Cuatro generaciones de matrimonios entre primos y tíos. El coeficiente de consanguinidad sube con cada generación.
Nace Carlos II con un coeficiente de consanguinidad superior al de un hijo entre hermanos.
Muere Carlos II a los 38 años sin herederos. Desencadena la Guerra de Sucesión Española.
La guerra dura 14 años y redibuja el mapa de Europa. El precio de dos siglos de política matrimonial equivocada.