¿Sabías que...
Alexander Graham Bell y Elisha Gray presentaron la patente del teléfono el mismo día: el 14 de febrero de 1876. Bell llegó al registro unas horas antes. Por esas horas, ganó la patente y la historia.
Elisha Gray llegó ese mismo día a la oficina de patentes de Washington con la misma idea. El sistema de registro era por orden de llegada estricta. Bell obtuvo la patente número 174.465. Gray recibió una caveat sin valor legal equivalente. La patente de Bell se convirtió en una de las más lucrativas de la historia.
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Resumen para que luego te hagas el listo
Unas horas separaron a Bell de la oscuridad y a Gray de la inmortalidad. La historia de la tecnología está llena de quien llegó primero, no de quien tenía razón.
El abogado de Bell presentó la solicitud. Bell no estaba en Washington ese día. La patente más valiosa del siglo XIX la gestionó un intermediario mientras el inventor estaba en Boston.
Gray siguió inventando: el telautógrafo, precursor del fax, y la telefonía musical. Es uno de los inventores más productivos de su época. Y casi nadie lo conoce.
Línea de tiempo
Bell y Gray trabajan en paralelo en transmisores de telegrafía múltiple. Ninguno sabe del otro.
Ambos presentan su diseño en la oficina de patentes de Washington. Bell llega primero, por horas.
Se concede la patente a Bell. Número 174.465. Una de las más valiosas de la historia.
Más de 600 demandas judiciales relacionadas con la patente del teléfono. Bell gana todas.
Gray inventó lo mismo unas horas tarde y ganó una nota a pie de página. La historia tiene sus reglas.